Se habían congregado muchos pero no tantos como Delphinus hubiera deseado. La botadura del Pegasus fue solemne. Delphinus y su madre saludaron a los presentes desde el puente de mando. Hubo algunos aplausos y algunas discretas felicitaciones; pocas sinceras. Imperaba una especie de incertidumbre. En ese momento Delphinus comprendió el verdadero efecto de Las Brumas y que su viaje en busca de un futuro mejor para Polaris no podía demorarse mucho.
Las palabras de una hermosa mujer hicieron que sus difusos pensamientos se disiparan. Aunque no sabía su nombre, estaba seguro de que se trataba de una de una noble cortesana con influencia en el discurrir político de la ciudad. Se presentó como Nashira y pronunció unas palabras que, aunque amables, escondían intenciones soterradas. Parecía intrigada por la construcción del Pegasus, a la vez que sorprendida por la aparente inutilidad del proyecto. Como tantos otros, parecía incapaz de entender que más allá de Polaris hubiese algo a lo que prestar atención. Pese a la suspicacia, en ese momento quedó sellado un interés mutuo entre Nashira y Delphinus.
Despechado por los desaires de Spica y Aurica, Delphinus buscó la proximidad con Nashira. La visitó esa misma noche y le ofreció su compañía. Le seducía la idea de convencerla de la necesidad de su viaje. La intimidad avanzó por entre las palabras y pronto las miradas y los gestos dijeron mucho más. Delphinus fue invitado a los aposentos de Nashira a tomar una copa. Todo en su vida cobraba la valiente velocidad de una aventura inminente. Su anterior corazón, roto por Spica, había revelado otro más audaz y brioso. Cuando estaba a punto de rendir su amor a Nashira, alguien llamó a la puerta del aposento. Se trataba de Perseus y no venía con buenas nuevas. El Caballero Arcturus había accedido al hangar donde reposaba el Pegasus y había reclamado su propiedad.
Minutos después, Delphinus y Artcturus estaban cara a cara. Negándole a Delphinus su propiedad sobre el Pegasus, Artcturus intentaba privarle de sus intenciones, de su destino. No hizo falta más ofensa. Delphinus acabó con Arcturus. Comprendió que no había momento más apropiado que ese para huir de Polaris.
1 comentario:
Ole!
Sí señor, esto es lo que nos hacia falta. Un perfecto prólogo para nuestra sesión de mañana.
Jonathan.
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